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Un tranviario de 31 años se cae de su vehículo sufriendo una contusión cerebral intensa. Semanas más tarde se iniciaron ataques dolorosos en el lado izquierdo, debajo del primer arco costal. Duraban de 14 a 16 horas, con la impresión de “algo duro, que quisiese salir fuera”.
El psicoanálisis descubrió que se trataba de una fantasía de embarazo y parto. La causa desencadenante fué una exploración médica, después del accidente, en la que el sujeto creía que el médico iba a introducirle un instrumento en el costado, con el significado latente de coito. Una vivencia análoga anterior fué un examen gástrico, por molestias digestivas, en el que la introducción de la sonda fué vivida como una felación.
El sujeto había tenido que rechazar sus deseos de paternidad por motivos económicos, lo que le ocasionó un estreñimiento. Acontecimientos infantiles importantes fueron el haber observado el parto de una mujer a los 10 años. También una persecución y castigo por parte de su abuelo en la infancia, y a los 15 años una inyección de suero antidiftérico, hecha en el costado. De capital importancia para su neurosis fué el haberle arrojado la madre un cuchillo, hiriéndole en la frente, a los 3 años de edad. Parece ser que este episodio hizo cesar la masturbación infantil y reforzó los erotismos anales. Por ello sus fantasías en relación con los frecuentes embarazos maternos tomaron un colorido anal.
Garma.