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El presente historial no pretende exponer algo nuevo sobre la homosexualidad femenina. Sin embargo, su publicación nos ha parecido justificada por las siguientes razones: la historia infantil poco común de la paciente que permite ver con suma claridad las causas de su fijación homosexual; su gran necesidad de conquistar a la madre, el temor a tal realización homosexual, y la utilización de la “situación triangular” y de sus posibilidades héterosexuales para resolver este conflicto.
La enferma, a quien llamaremos Eva, mujer joven, de aspecto agradable me vino a ver, años atrás, planteándome este cuadro: desde algunos meses se sentía muy angustiada, con ideas de suicidio, autorreproches, temor de aceptar la responsabilidad de los actos más triviales (ocuparse de su casa, tratar con sus 4 hijos, etc.). Se daba cuenta, además, de que podría caer súbitamente en un estado de confusión muy penoso similar al que había sufrido 2 años antes caracterizado por un temor a enloquecer y una afasia histérica que le imposibilitaba entender lo que se le decía y hacerse comprender en su ambiente. Imputaba la causa de su neurosis a una vivencia muy traumática con su padre, cuando tenía 14 años.
En las primeras sesiones me contó estos hechos de su vida: cuando nació, su madre era muy desgraciada, porque unas semanas antes el padre había desaparecido, llevándose todo el dinero de la familia. La madre, una mujer de la clase media, dura, fría y puritana, se quedó sola con su única hija en una situación social y económica bastante difícil. No quiso pedir ayuda a su familia, de la cual se había alejado a causa de su matrimonio, y se sostenía dirigiendo un despacho de bebidas de baja categoría. No podía,