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“El niño revela en sus dibujos lo que no se atravería a decir ni a escribir, porque no prevé que dentro de un cuadrito se podrá descifrar su carácter como en su conversación o en su escritura. Se atreve a ser él mismo. Se aventura y se expresa.”
Florent Fels (Nouvelles Litt.: Exposición de dibujos de niños en el salón “Museo de la Edad Feliz”).
El mutismo psicógeno infantil no ha sido hasta ahora descrito en parte alguna. Voy a tratar de exponer en este trabajo por qué conflicto psicológico un niño de nueve años y medio se encontró encerrado en un mutismo que duró casi dos años y cuyo especial carácter me permitió hacer un estudio psicoanalítico bastante extenso. Fué gracias al doctor Henyer que tuve la posibilidad de seguir de cerca y atender este caso tan interesante y único hasta ahora, por lo menos según mi conocimiento.
Hace dos años, en el momento de un cambio de domicilio, nuestro pequeño enfermo dejó de hablar durante algunas semanas. Cuando nos lo trajeron al consultorio del Patronato, en octubre de 1926, hacía un año que ya no hablaba con su padre y cuatro meses que no pronunciaba una sola palabra.
Nuestro enfermo, Santiago R., tiene una herencia materna cargada de elementos esquizoides muy pronunciados. Nació a los ocho meses en noviembre de 1917. Santiago ha pasado por todas las enfermedades infecciosas infantiles y presenta desde la edad de cinco años trastornos en la marcha como consecuencia de una miopatía. A la edad de siete años tuvo dos crisis comiciales frustradas. Es un niño atrasado más bien por falta de asistencia escolar que por escasez de capacidades; éstas son en él muy desiguales.