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Marcel Griaule presenta en este artículo los resultados de estudios realizados en la región del Niger. Las grandes líneas del mito cosmogónico, complejo y sistematizado, del pueblo de los dogons, se pueden resumir así:
“Cuando empiezan las cosas”, aparece Amma, gran dios omnipotente, macho y solitario. Amma hace el sol, femenino, la luna, masculina, y, por fin, la tierra, morcilla de barro apretada en su mano y que se vuelve una mujer, orientada del norte al sur, la derecha al oeste. Un hormiguero es su sexo y una comejonera su clitoris. Queriendo unirse con la Tierra, Amma se ve obligado a destruir la comejonera que se opone a esta unión. De la victoria de Amma nace Yourougou, el chacal, que tiene dos almas, masculina y femenina, y dos sexos. Amma tuvo más relaciones con la Tierra y ella dió a luz dos gemelos, genios semihumanos, los Nommo, quienes ocultaron el sexo de su madre con un taparrabo. Pero Yourougou, que había visto las relaciones de sus padres, trató de levantar este velo. La Tierra rehusó y se escondió en sí misma en forma de una hormiga en el hormiguero que era su sexo. El chacal la persiguió y, al fin, la Tierra tuvo que confesar su derrota. Un nuevo Yourougou nació, pero el sexo de la madre había retenido su alma femenina como si le hubiera cortado el prepucio con los dientes. Después, el primer Yourougou se unió con el segundo.
Amma resolvió crear los seres directamente, e hizo la pareja humana con barro. Los humanos se unieron, habiendo sido circuncidado el macho por los Nommo. La mujer tuvo dos gemelos machos, y al dar a luz perdió su clitoris, que se volvió escorpión. Tuvo después dos hijos varones y cuatro hijas, primeros antepasados de los dogons actuales. Eran a la vez hombres y mujeres, pero un sexo dominaba al otro. Los Nommo vinieron después para evitar los amoríos del Yourougou y adelantar la humanidad. Entraron en el sexo-hormiguero de la Tierra: el macho ocupó el sitio de la comejonera y la hembra tomó el lugar de la femineidad y se coloc