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En la literatura psicoanalítica, las palabras “identificación” y “proyección” han sido usadas en un sentido tan amplio, que podrían haber causado una confusión semántica. Puede prestar un servicio a la discusión analítica definir los diversos conceptos y limitar el uso de estos términos de acuerdo a un convenio. En psicoanálisis nunca se emplea el vocablo identificación de acuerdo a su común uso inglés, que es probar la identidad o reconocer a un individuo, sino, principalmente, para indicar introyección. Lo cual significa que una persona asume los rasgos de otro objeto, es decir, incorpora inconscientemente este objeto. Desde el punto de vista de la metapsicología, el proceso de identificación consiste en la extensión de las cargas del yo sobre la representación de un objeto (Federn [1]). Si el término “identificación” fuese empleado solamente en este sentido sería inequívoco. Sin embargo, también decimos que un individuo “identifica” dos o más objetos con otro, significando con esto que iguala el uno con el otro. Cuando se dice que un individuo “identifica” un objeto consigo mismo o viceversa, este término está cubriendo procesos de proyección como también de introyección. Se habla de identificación cuando se reconocen los rasgos actuales que dos o más objetos tienen en común con otro o con uno mismo, y también para indicar que un sujeto atribuye a otro objeto solamente algunos aspectos de sí mismo o de un tercer objeto. Otro significado de la identificación es la coincidencia de un aspecto de la personalidad con el resto de ella. Por ejemplo,