You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Señala Liddell la extensión alcanzada, a través de 30 años, por la investigación pavloviana de la conducta anormal en el animal y en el hombre, y pasa a preguntarse: ¿Cuál es la naturaleza de la interrelación entre los hechos concernientes a las neurosis animales y los hechos concernientes a los desórdenes mentales humanos? Compara entonces dos afirmaciones básicas de Freud y Pavlov, y luego expone los conceptos de Diethelm, Kubie, Hebb, Masserman, Gantt y los suyos propios. Se refiere después a las observaciones que sobre las “neurosis de guerra” efectuó Grinker, quien las considera como “neurosis experimentales” debidas probablemente al establecimiento de algún patrón fijo en el sistema nervioso visceral que se autoperpetúa. “Es —dice Grinker— como si las ondas diencefálicas de energía neural continuaran pugnando en circuitos cerrados de neuronas internunciales, manteniéndose así la excitación por semanas o meses.” Kubie ha empleado como métodos de emergencia en el tratamiento de las neurosis agudas de guerra, procedimientos de decondicionamiento similares a los usados por Masserman en los gatos para aliviar los síntomas de las