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Señalan los autores la frecuencia con que se encuentran fantasías de concepción oral en niños pequeños. Citan el caso de un niño de 7 años que sufría de inapetencia y trastornos gastrointestinales, que resultaron ser provocados por la angustia que le originaba la fantasía de que los niños se formaban en el vientre de la madre con el alimento que les daba el padre.
Además, este niño tenía gran curiosidad, que no fué satisfecha por los padres, acerca de problemas sexuales y especialmente sobre el origen de los niños.
Con relación a esto soñó que estaba al borde de un gran lago, en el centro del cual había una gran pelota roja que, aunque era pesada, no se hundía. Nadó hacia ella; le decían al oído que “tenía un significado”. Cuando quería treparse encima la pelota, ésta se volvía pequeña. Finalmente logró subirse y entonces empezó a hundirse hasta que despertó. Asoció la gran pelota con el gran abdomen de algunas mujeres, que él atribuyó al comer excesivamente. A veces, antes de dormir fantaseaba acerca de una gran luna que flotaba por el aire en su habitación y tenía gran curiosidad por saber qué podía ser.
Tenía un gran temor de llegar a ser adulto. Esto también estaba relacionado con sus dudas acerca del origen de los niños, pues su temor era de no ser capaz de ganar suficiente dinero para comprar alimentos para la mujer, es decir, de no ser capaz de darle un hijo.
Señalan los autores que estos conflictos se producen generalmente en niños de la edad de cinco o seis años, cuando se dan cuenta de la diferencia de los sexos y saben que los niños crecen dentro de la madre. Esta opinión no concuerda con la de la mayoría de los autores psicoanalíticos.
Elisabeth Goode.