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Un medio de entablar contacto con ciertos enfermos de psicosis esquizofrénicas lo constituyen sus dibujos, en los que se puede comprobar la dinámica de la afección. En este trabajo encontramos una excelente comprobación de lo dicho, presentando además especial interés, ya que se trata de un enfermo perteneciente a una tribu indígena del Perú, que en su producción presentaba algunos aspectos característicos de las antiguas pinturas peruanas, con sus componentes mágicos, animísticos.
Comienza este artículo con una presentación del caso, un análisis interesante de veinte láminas realizado a la manera del contenido manifiesto de un sueño. El autor considera el valor de los dibujos en los siguientes aspectos: 1ọ, gnóstico, que comprende los conocimientos, creencias y recuerdos normales; 2ọ, sensorial y patoplástico, que se refieren a las alteraciones cenestésicas y a las alucinaciones; 3ọ, volicional, el más complejo, profundo y general, que revela las manifestaciones del inconsciente, de contenido mágicoanimista. En las conclusiones destaca la relación existente entre jugar, pintar y el “ensayo de acción”, que en nuestro medio denominamos “tentativas de recuperación”. Además analiza el autor la actitud del paciente frente a sus dibujos, que constituyen para él seres vivientes (animismo), dotados de personalidad e intenciones (personificación); descubre además una actitud defensiva del enfermo frente a sus creencias delirantes persecutorias, y en un último plano se observa en forma gráfica la persecución por una divinidad arcaica.
David Liberman.