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El autor habla del antagonismo entre machos y hembras que en el neurótico se trasforma en agresión y hostilidad contra el sexo opuesto, debido a la angustia de castración.
Compara la evolución del niño y la niña, destacando la gran dificultad que ésta tiene para llegar a independizarse de la madre, a causa del complicado proceso de evolución que representa el cambio de objeto y órgano. Se refiere después a nuestra cultura que tiende a nivelar la diferenciación entre ambos sexos, que en las mujeres sería —según el autor— indirectamente responsable de síntomas neuróticos como la frigidez, vaginismo, relaciones sexuales dolorosas, y ya como madres, la negación de nutrir y cuidar a sus hijos.
Estudia el caso de una mujer que se identificó con sus hermanos y que a través de varios accidentes con fracturas de miembros, expresaba inconscientemente su deseo de ser mujer, es decir, abandonaba el pene fantaseado.
Analiza después el caso de una mujer fuertemente ligada a la madre fálica, que recurre al tratamiento psicoanalítico por sentirse incapaz de unirse normalmente a un hombre. Sus elecciones recaen en hombres afeminados y actúa frente a ellos en forma masculina. El análisis de varios de sus sueños revelaron su deseo de ser hombre y su gran agresividad hacia su madre.
El autor opina que la niña que se identifica con el padre tiene más posibilidades de llegar a interrelaciones satisfactorias, que la que se identifica con la madre fálica y que, generalmente, es frígida. Concluye diciendo que a pesar de las dificultades que presenta este último caso en la terapéutica analítica, puede obtenerse una reacción favorable en el tratamiento, siempre que la fijación determinante no haya actuado en forma tan profunda como para estructurar rígidamente la personalidad.
Marcelle Schwob.