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El autor comienza definiendo la órganoneurosis como la expresión orgánica de un conflicto neurótico; a continuación pasa a estudiar los factores que determinan el órgano involucrado. Expresa que cuando un órgano se encuentra afectado en una época que precede a la evolución completa de la vida instintiva, la respuesta instintiva a la disfunción orgánica crea una unidad psicosomática, o sea, la coordinación activa o latente y la acción mutua entre un órgano dado y un conflicto psíquico. Si en épocas posteriores se reactiva el antiguo conflicto psíquico, el órgano que se le asociaba originariamente es el que produce la sintomatología.
Establece luego las diferencias que existen entre los síntomas de las órganoneurosis y aquellas manifestaciones somáticas que puede presentar cualquier neurosis en determinadas épocas y las que aparecen con frecuencia en el tratamiento analítico cuando se hace consciente el material reprimido. Estas últimas son transitorias y utilizadas ad hoc, por así decirlo, mientras que los primeros son mucho más fijos, característica que indica que el órgano o una de sus funciones deben haber sido involucrados en el proceso psicosomático en una época muy temprana.
Otro de los factores que determinan el establecimiento de una órganoneurosis es el constituido por la neurosis del medio ambiental; el autor hace notar, que el conocimiento de estos tres factores: el orgánico, la estructura de la personalidad y las condiciones neuróticas del medio, tiene gran importancia, pues permite el pronóstico, la profilaxis y hasta la predicción del desencadenamiento de una órganoneurosis, como sucede por ejemplo en el asma. Ejemplifica lo dicho con la descripción de los psicodinamismos en un caso de asma, dos de anorexia nerviosa y otro en que la paciente presentaba trastornos vesicales.
Juan Carlos Bisi.