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Stärcke explicó en 1919, las particularidades de los delirantes paranoicos, haciéndolas depender de posiciones libidinosas en las que intervenían un par de factores analeróticos, unidos entre sí, pero no muy fuertemente. La excitación de la zona anal puede separar esta cantidad libidinosa anal de las posiciones sublimadas. Lo mismo puede ocurrir a consecuencia de la destrucción esquizofrénica; en estos dos casos, el origen o empeoramiento de un delirio ocurrirán porque la cantidad anal, siempre muy ambivalente, se dividiría y en la reconstrucción ulterior a la destrucción, se emplearía su parte positiva en formar el delirio de grandeza y la negativa en el delirio de persecución.
La fórmula de Freud: “delirio de grandeza como regresión de la homosexualidad sublimada al narcicismo”, caracteriza bien el resultado final, pero el proceso es más complicado por una regresión, por lo menos parcial hasta los autoerotismos, entre ellos los analeróticos ambivalentes, que se emplean luego del modo citado en la reconstrucción.
2 Westerman Holstyn señala que tal vez son más importantes para la constitución de delirio las cantidades eróticas orales. Hay que unir esta deducción con la hipótesis de Stärcke.
3. Delirio y salud. — Es un error pensar que una calidad especial de libido, oral, anal o genital, por intensa que sea, pueda ser capaz de provocar