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En su ensayo sobre Algunos caracteres tipos encontrados en psicoanálisis, Freud escribe (2):
“Como hemos aprendido de nuestro trabajo psicoanalítico, todas las mujeres tienen la impresión de haber sido lastimadas durante la infancia y de que, sin que haya existido culpa alguna de su parte, han sido disminuidas y robadas en una parte de su cuerpo; y la amargura de muchas hijas frente a su madre tiene como última causa el reproche por haberlas traído al mundo como mujer en lugar de varón.” Tuve conocimiento de este artículo en el preciso momento en que mi atención estaba dirigida hacia una sucesión de casos con una forma particular de reacción al referido complejo, y cuando creía que en uno de ellos yo también había encontrado algunas de las condiciones que determinaron su origen. En el siguiente artículo voy a dar cuenta de mis conclusiones.
El tipo de reacción en el que estamos interesados, está fundado, como el complejo de castración en la mujer, en la creencia de la posibilidad de poseer un órgano genital masculino. La diferencia principal entre ambos se encuentra en el hecho de que del complejo de castración se desprende un sentimiento de culpa. La pérdida, el daño o el desarrollo defectuoso del genital son considerados como el resultado de una mala conducta, a menudo como el castigo por una inconducta sexual. El sentimiento de culpa falta en los casos de los que voy a hablar aquí —por supuesto que nunca completamente—, en cambio, la sensación de haber sido maltratados y la reacción consiguiente