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Se trata de un estudio estadístico realizado sobre 5.300 hombres blancos, procedentes de todas las clases sociales y de todo tipo de niveles culturales, económicos, religiosos y educativos. La investigación es el producto de diez años de esfuerzo sistemático, de un gran número de investigadores, los cuales prosiguen sus tareas; no siendo esta obra sino el informe inicial, el cual será continuado en el futuro por una serie de investigaciones adicionales. Aun cuando el número de casos parece ser extraordinario, parcialmente, para cada uno de los grupos, no alcanzan a cubrir las necesidades y requerimientos estadísticos; este hecho es señalado por el autor y es uno de sus motivos para considerar el libro presente como un ensayo preliminar. El libro ha tenido una intensa difusión en Norteamérica, y la prensa pública dedicó a los datos en él presentes, extensos comentarios. Lawrence Kubie en “Psychosomatic Medicine” ha publicado un interesante comentario sobre la obra, en el que señala las posibles falacias del método estadístico como fuente básica para derivar conclusiones acerca de la normalidad y anormalidad de los patrones de conducta sexual. Kubie lamenta que se haya descuidado el enfoque analítico en la concepción teórica de la obra, pues si se hubiera tenido presente, hubiera logrado un acercamiento más fidedigno y veraz.
Kubie también piensa que la obra de Kinsey es de extrema importancia, pues ha llegado por camino y metodología totalmente diversa a conclusiones similares a las que en forma intensiva y profunda ha obtenido el psicoanálisis, o sea: la presencia de una sexualidad temprana y la existencia de impulsos sexuales de naturaleza polimorfa, en extensa proporción de la población. Hemos querido en esta reseña mostrar en forma sintética los resultados estadísticos más notables del informe.
Los juegos sexuales de cualquier clase alcanzan su máxima frecuencia a los 12 años y están presentes en un 38,8 %.
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