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La literatura de ficción ha utilizado el psicoanálisis como tema de algunas novelas, casi siempre de forma poco convincente y demostrativa, por las dificultades mismas del asunto objeto de tales incursiones. Pensamos que la novela de Arthur Koestler es la tentativa más lograda para demostrar a través de una obra literaria, los dinamismos del inconsciente, la conducta neurótica de un personaje así como el lógico encadenamiento de una serie de experiencias afectivas, todas derivadas de tempranas vivencias traumáticas de la infancia. Es indispensable algo más que el conocimiento teórico de los fundamentos del psicoanálisis, para llegar a una realización tan vivamente emocional y en varios aspectos absolutamente coherente, como es la vida de un personaje que se debate dentro del círculo cada vez más estrecho de su neurosis, y cuyas demostraciones de heroísmo, ocultan una insaciable búsqueda de satisfacción para un sentimiento de culpabilidad profundamente reprimido.
En la novela de Koestler el papel más sobresaliente cabe a un joven universitario, Peter Slavek, natural de un país de la región danubiana. Desciende de una familia burguesa y bien conceptuada en su patria. El padre murió cuando Peter tenía tres años, y representó una figura de suma importancia en su ulterior desarrollo emocional. Su único hermano (dos años menor) murió accidentalmente, mientras los dos jugaban en un viejo barco abandonado en la playa. Ese acontecimiento dió origen a su sentimiento de culpabilidad, al reavivar el recuerdo de sus anteriores deseos de muerte frente al hermano, y una escena muy temprana en la que fué sorprendido por el padre, cuando trataba de matar al hermanito dormido en su cuna.
Peter desempeñó importante actuación como militante comunista, en el medio universitario. Al caer en manos de la Gestapo, cuando tenía dieciocho años, sufrió torturas insoportables, que comprendió después como el equivalente de someterse al padre, y expiar la culpa por su agresión, recibiendo el castig