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Se trata de un artículo en que el autor hace un resumen de sus numerosas investigaciones sobre el problema de la obesidad, colocándolo al alcance del médico no analítico. Empieza con interesantes datos sobre cómo era apreciada y sobreestimada la obesidad en los estadios primitivos de la cultura y habla sobre el desprecio con que es vista por nuestra sociedad actual.
Admite el autor que hay todavía mucho que estudiar con relación a las variaciones orgánicas y fisiológicas hasta hoy halladas, pero que en ellas no se encuentra la causalidad sino el procedimiento a través del cual actúan factores psicógenos previos. Investigaciones psicológicas, tanto en extensión como en profundidad, llevaron al hallazgo de determinadas características emocionales específicas para el obeso. Rascovsky presenta sus principales conclusiones que, en líneas generales, coinciden con algunos resultados encontrados por Hilde Bruch, Mittelmann, Schick, Richardson, Rennie, etc. En cuanto al ambiente familiar: se encuentra siempre una madre sobreprotectora y dominante que favorece y excita la actividad oral del hijo y limita sus posibilidades de actuación en planos más evolucionados; restringe toda actividad extrafamiliar imprimiendo temor al niño y es evidente la posición pasiva de éste frente a su madre. El padre, pasivo, tiene una participación escasa en la vida afectiva del niño. Hay un intenso predominio de la influencia materna delante de una figura paterna débil o inexistente.
Entre 13 5 obesos del sexo masculino, verificó el autor que siempre hay una situación de sobreestimación debida a la posición ordinal en la familia; encontró 86 hijos únicos (49 con hermanos y 37 sin hermanos), 26 hijos mayores, y 19 hijos menores y 4 en otras posiciones (es interesante anotar que estos 4, por circunstancias especiales, habían sido hijos sobreestimados). Además de los datos individuales, estudió el ambiente familiar mismo y concluye que siempre existían circunstancias que explicaban la existencia de