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Esta exposición consiguió, el premio psicoanalítico para trabajos clínicos, correspondiente al año 1947. Describe un médico de 29 años, condenado
judicialmente por exhibicionismo y al que el perito psiquiatra le aconsejó el tratamiento por el psicoanálisis. Lo efectuó durante dos años y medio, suministrando valioso material inconsciente.
Huyendo de su complejo de Edipo, se había refugiado en una actitud pasivohomosexual frente al padre, pero las raíces más profundas de su perversión, provenían de su relación infantil e identificación con la madre.
El exhibicionismo era una reacción a la frustración infantil de envidia oral hacia el hermano menor, observado en el pecho materno. Se identificaba con la madre, enseñando su pene, con el significado de pecho que mostraba a los demás, pero sin dárselo, lo mismo que hizo la madre con él. Así en una ocasión, sintió un intenso impulso exhibicionista al ver a unos niños chupando unos caramelos.
Para el sujeto, el exhibir era el librarse de una catástrofe amenazante, se sentía tenso y necesitaba exhibirse, sin que nada pudiese oponérsele; tenía palpitaciones, sequedad de boca y piel, después de la exhibición estaba exhausto y cubierto de sudor, indicadores más bien de una disminución de tensión, que de búsqueda de placer.
El exhibicionismo le servía para mantener su narcisismo, en negaciones que le tranquilizaban. Negaba así el estar asustado, la castración y el trauma del destete.
El tratamiento. consiguió resultados muy positivos, mejorando mucho la vida genital del sujeto, que después contrajo matrimonio y progresó en su vida profesional.
Garma.