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El presente libro reúne una serie de conferencias pronunciadas en el Instituto Psicoanalítico de Berlín en los años de 1924 y 1925 que representa la primera tentativa de aplicar la teoría del yo, de Freud, a las diferentes formas de neurosis y a ciertos síntomas clínicos, a fin de obtener una representación total de la personalidad.
Alexander inicia su estudio con lo que él denomina “el descubrimiento del yo” y dice que el psicoanalista, después de vencer la herida en su narcisismo que entraña el reconocimiento de su vida instintiva, tiene otra dificultad que consiste en aceptar las fuerzas inconscientes de su propio yo. Dice Alexander: “Primero tendría que surgir el psicoanálisis de la libido, y después el análisis del yo … la tarea de llevar a la conciencia la represión es más fácil que reconocer las fuerzas represoras del yo.” Es decir, mientras en los primeros tiempos el psicoanálisis investigó la represión, más tarde pasó a dirigirse hacia el trabajo de represión, pasa entonces a describir la función del superyó, subrayando su carácter inconsciente automático y anacrónico. Hace la distinción entre “rechazo”, que es consciente, y “represión”, que es inconsciente. No todo lo que se reprime sería rechazado por el yo consciente si fuera conocido por él. La introyección que el niño hizo de las prohibiciones y mandatos de sus padres o educadores, se mantiene a través de la vida, pero no todo lo que el niño reprimió sería posteriormente condenado por el adulto. Hay que distinguir, pues, una instancia consciente que rechaza y una inconsciente que reprime. En vista de la poca claridad del uso de los términos “ideal del yo” y “superyó”, propone que se use el primero para designar la censura consciente, primer producto de la identificación con los padres y el segundo para el ideal del yo, tornado posteriormente inconsciente, es decir, para la censura moral cuya función inhibidora no se pasa más, bajo la forma de conflicto consciente. La disfunción del superyó en las neuros