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El autor sigue desarrollando su tesis, ya expuesta en otros trabajos y compartida por otros discípulos de Ferenczi (la escuela húngara) como por algunos sectores de la escuela inglesa, según la cual el concepto del desarrollo de la libido necesitaría una revisión. Según el autor el lactante pasaría por un primer estadio de amor con fines pasivos, de ser querido cariñosamente. Tanto las exigencias de amor no cariñoso, sino de tipo orgástico, como deseos violentos. de tipo oral o anal, ya serían la consecuencia de frustraciones traumáticas sufridas. Mientras en el curso de su desarrollo el hombre llegaría biológicamente a la capacidad de satisfacción genital, el logro del “amor genital” dependería de su evolución psicológica normal y no sería siempre alcanzado simultáneamente con la potencia. Volviendo al niño pequeño: cuando se habla de narcisismo, uno se refiere, sin definir siempre con toda exactitud, a tres distintos aspectos: el del autoerotismo, del amor con fines pasivos, y del intento de amarse a sí mismo, prescindiendo del amor de otras personas. En el lactante encontramos los dos primeros aspectos mencionados, se satisface autoeróticamente y su amor hacia las personas del ambiente tiene fines pasivos, pero, como destaca Balint, la tercera actitud, de quererse a sí mismo, no aparece como una etapa de la evolución normal en el niño, sino que se presenta únicamente, cuando ya se ha visto defraudado en su afán de ser amado y necesita, para defenderse contra tal trauma, amarse a sí mismo.
El artículo es un aporte interesante de los trabajos que intentan investigar el desarrollo primitivo de las relaciones objétales.
Marie Langer.