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Son estudiados algunos sueños para descubrirles ideas reprimidas de suicidio, como es el caso del siguiente, de una mujer de 49 años:
“Con una amiga de la infancia (María), ya difunta, hago una excursión a la sierra. Es invierno. Durante un rato caminamos juntas. El paisaje cubierto de nieve y hielo. Por alguna razón se separan nuestros caminos. Se detiene y yo continúo. Pero pronto me doy cuenta de que no hay nada delante mío. Tengo que volver. El camino es muy difícil. No puedo continuar … De pronto veo al otro lado de la hondonada un paisaje veraniego placentero. Me voy debilitando cada vez más. Me apoyo como en una muleta, en mi bastón puntiagudo, pero luego me dejo ir … y me despierto.”
En la interpretación de otros sueños análogos, se puede descubrir los determinantes de las ideas de suicidio en deseos de muerte hacia otra persona o en la búsqueda de alguien muerto.
Sueños en los que aparece claramente la muerte del sujeto no significan necesariamente deseos de suicidio. Pueden ser sueños consecutivos a situaciones traumáticas y que surgen siguiendo la compulsión a la repetición. O bien sueños de impotencia, en que el sujeto muerto representa a su pene.
Desde el punto de vista del suicidio son peligrosos los sueños en que el yo se vuelve pasivo y renunciador. En ellos la muerte suele aparecer bajo un aspecto simbólico, por ser una idea reprimida.
Garma.