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El schófar es un cuerno de carnero que, desde la remota antigüedad, se hace sonar en las sinagogas. Según Reik, reproduce la voz del dios, imitando el rugir del toro o el balar del carnero, vale decir del animal divino en la etapa totémica. Durante la evolución religiosa judía, en un primer momento, es dios el mismo animal que ruge o bala; luego la religión, tendiendo al antropomorfismo, emplea en sus ritos el sonido de un cuerno de carnero; finalmente en la última etapa religiosa judía surge el dios con la voz humana y toñante. (Un enmascaramiento de esta situación es que Jehová —Ex., 32, 9— diga del pueblo judío que es de dura cerviz, vale decir un carnero.) Al escuchar el sonido del schófar se recuerda el mugido de un toro al ser muerto. Se comprende ahora que despierte ideas relacionadas con el asesinato totémico y que tenga dicho significado, ya que el toro fué el animal totémico que antecedió al carnero.