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La influencia ejercida por el período anal del desarrollo psicosexual en la infancia es sumamente complicada, y en nuestra cultura es probablemente el factor más poderoso en la formación del carácter. Su importancia se origina en los siguientes hechos: primero, los acontecimientos que ocurren en esa fase son de un interés enorme para el bebé o el niño pequeño, y luego son intensificados por el hecho de que la sociedad ejerce mayor represión sobre ellos que sobre los actos de cualquier otra fase; segundo: esta fase está enormemente influida y condicionada por los hechos y reacciones establecidos en la fase anterior u oral, y tercero: está en gran medida influida y complicada por el niño debido a la fase siguiente, es decir, la fase genital.
Nuestra cultura acentúa la importancia del período anal, en contraste con las culturas primitivas descriptas por Mead (1) en Samoa, y Róheim (2) en Australia central, que no imponen tabús ni restricciones a las funciones excretoras y donde no se desarrolla el denominado carácter anal. El tiempo no significa nada para estos nativos, tienen una actitud de laissez faite en lo que se refiere al trabajo, el dinero es de poco interés, y la gente reparte todo lo que tiene con sus compañeros. El aumento de producción, el valor del tiempo, la importancia de las propiedades materiales, la lucha por la riqueza y el poder que implica, son todos objetivos supremos en nuestra era de la civilización; es, puede decirse, estar en una fase anal. Tal vez porque esto ha adquirido tan grandes proporciones en nuestras luchas