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Para sus habitantes, una aldea de Assam, India, tiene un significado de madre. Por eso se les plantea un conflicto, cuando una parte de ellos la abandonan para formar una aldea hija, lo que simboliza un parto. Efectúan entonces ritos de purificación, ya que en los partos se derrama sangre, con lo que la aldea se “ensucia” y puede dar albergue a espíritus malos. Se la purifica mediante un ritual de coito, con un tronco de árbol, al que se le trata de un modo especial, colocándole en una de las entradas del pueblo. La ceremonia se continúa luego con el árbol tutelar, situado en una plaza, al que se rodea de una cerca con una puerta. Se le cuentan los cantos rodados sagrados (testículos y niños) que están ocultos en sus raíces. Allí se entierra Un huevo (feto), que se ha deslizado por una espada, con porciones de carne a la derecha e izquierda, y dos orejas de perro que simbolizan la vulva.
Garma.