You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Hace algún tiempo llegó por casualidad a mis manos, un libro, cuyo título siempre me había fascinado: Viaje al centro de la tierra. El contenido del mismo lo tenía completamente olvidado. Empecé a leerlo y me entusiasmé, como en mi adolescencia, temiendo tropezar durante toda la lectura con las palabras desilusionantes del protagonista: … “y entonces me desperté”. Sin embargo, estas palabras no aparecían, por haber logrado el autor, dar a su fantasía carácter de realidad. Recién terminada la lectura, empecé a reflexionar y a analizar el contenido. Súbitamente comprendí por qué fascinaba tanto y capté el contenido latente de esta novela, que parece ser la ensoñación diurna de un adolescente. La relataré en forma resumida:
Axel, huérfano educado por su tío, el famoso geólogo Lidenbrock, convive con éste y con su prima. Es un joven tímido, apocado, que siente por su tío una mezcla de gratitud, admiración y temor, y por su prima Graüben, el primer amor de su vida.
Un día su tío descubre un viejo manuscrito, cuyo texto le es incomprensible. Resulta ser un criptograma cuya clave encuentra Axel escribiendo unas palabras en determinada forma, siguiendo las indicaciones del sabio. Lo que él escribe, sin darse cuenta, es: “Te adoro, mi encantadora Graüben.” Eso no basta para descubrir el misterio. Otra casualidad permite a Axel comprender la ordenación de las letras y revelar el secreto. Lo que dice el criptograma es nada menos que: “In Sneffels Yoculis craterem kem delibat umbra Scartaris Julü intra calendas descende, audax viator, et terrestre centrum attinges. Kod feci. Arne Saknussem.” Lo que puede traducirse así: