You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
La figura médica de Erasístrato ha llegado hasta nosotros, especialmente a través de Galeno, como la de un investigador, un anatomista, al que se deben muchos importantes descubrimientos y teorías, algunas de las cuales, como la del pneuma, influyeron en el pensamiento médico tan poderosamente (1).
Existe, sin embargo, otro aspecto, menos conocido de su actividad, al que vamos a referirnos, porque nos brinda un episodio interesantísimo que revela a Erasístrato como un verdadero precursor de la medicina psicosomática, no sólo en su acepción de medicina integral (prevista ya por todos los espíritus claros de la antigüedad, como lo prueban las citas tan repetidas hoy), sino en su significado psicodinámico y sus derivaciones psicopatológicas, consideradas como modernos descubrimientos.
Sabido es que, y permítasenos esta digresión, la llamada medicina psicosomática —a la que preferimos referirnos, por razones que expusiéramos en otro lugar (2), como “tendencia psicosomática en la medicina”— se alimenta principalmente de dos fuentes: por una parte, del psicoanálisis freudiano, del que nacieron las primeras intuiciones y que ha dado los métodos psicológicos de exploración y las modernas concepciones dinámicas, y, por otra, de las escuelas fisiológicas, que, basándose en los primeros resultados de Pawlov, llegaron a completar valiosamente la investigación unificadora. Nos referimos principalmente a