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Comienza el artículo definiendo los términos realidad, sentido de realidad, y dice que ha sido investigado desde tres puntos de vista por los trabajos de Abraham, Férenczi y Federn; a partir de éstos, pero sobre todo del enfoque psicopatológico y de las concepciones psicoanalíticas de Melanie Klein, encara la relación entre perversión y realidad. Aplica los descubrimientos de ella en relación con la temprana historia del sadismo infantil y en lo relativo al dominio del mismo por introyección y proyección de las situaciones de angustia primitivas, no pudiéndose establecer relaciones de realidad mientras éstas no se hayan dominado, las cuales al sobrecargarse dan origen o bien a una fase de formación de síntomas o bien a una fase de perversión. Así los estadios del desarrollo no deben ser considerados en términos de impulso y objeto; deberán, en cambio, ser referidos a los estadios de dominación de la ansiedad, combinándose una ordenación instintiva, aparentemente ilógica pero realmente simbólica, con una sistemática perceptiva natural. Siendo las relaciones perversas un sistema de defensa y restitución que protege contra ansiedades tempranas así como contra ansiedades más evolutivas y puramente génitosexuales. Introduce así un elemento cronológico en la formación de la perversión que se encuentra de acuerdo con la profundidad de la regresión y con la naturaleza de las relaciones objetales, representando intentos periódicos de protección contra angustias