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La escotomización es un proceso de desvalorización psicológica con el que el individuo busca negar todo lo que contraría a su yo. En la escotomización fracasa la represión, y la psiquis busca superar la frustración (castración) por
medio de equivalentes narcicísticos de la satisfacción instintiva. La evolución de la tendencia a la escotomización se puede sintetizar de la manera siguiente: La afectividad del niño pequeño es orientada preponderantemente en dirección egocéntrica. La madre es para él equivalente de alimento, cosa, y le pertenece a él. Con el tiempo se desplaza el centro desde el niño hacia el padre al que el niño debe ceder la madre; el padre expulsa al niño de su situación central. Se trata de un gran proceso de “destete psicológico”. Si el niño no logra aceptarlo, si lo rehuye retirándose hacia la madre o —si ésta no lo admite— sustituyéndola narcicísticamente, sobreyiene una importante perturbación psicológica. La sustitución narcicística de la madre permite al individuo evitar aquel proceso de renuncia y neutralizar, en cierto grado, los sentimientos de inferioridad con él relacionados. Pero, al mismo tiempo, puede originarse una predisposición para la esquizofrenia. El individuo, no aprende a renunciar a la madre y a soportar frustraciones, lo que perturba toda la capacidad psíquica (“deficiencia de la oblatividad”).
La incapacidad de reprimir las disposiciones libidinosas infantiles lleva al individuo a reproducirlas por medio de la compensación narcisística-autística. Este estado corresponde a una división en el individuo, el que, por una parte queda niño, y por otra, trata de jugar el papel de su ideal materno (perfección, pureza, idealismo exagerado; megalomanía). De esta manera se desarrollan dos actividades psicológicas: por un lado una actividad de la fantasía consciente que se concentra sobre el ideal (con el fin de dejar en lo oscuro la propia insuficiencia afectiva) y por el otro lado las expresiones más o menos inconscientes del ello co