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En el curso de su evolución todo niño desarrolla una predilección marcada por algún cuento o historieta en especial. Lo leen y releen repetidamente o, si son incapaces de hacer esto, exigen que se lo cuenten infinitas veces y siempre exactamente en la misma forma.
Esta predilección se debe a que el cuento elegido presenta situaciones y conflictos parecidos a los que ha sufrido el niño mismo y el verlos expuestos y tal vez solucionados de una forma u otra, que posiblemente él no se hubiese atrevido a fantasear, le alivia y satisface, pues así puede dominarlos. Se ve aquí el mismo mecanismo que emplea el juego; es decir, desplazan a una actividad actual y permitida los conflictos y situaciones penosas sufridas anteriormente, y por medio de la repetición compulsiva éstos se van elaborando y dominando.
Relataré un fragmento del análisis de una niñita, que entonces tenía 6 años, en el cual se pudo utilizar el cuento elegido para ver claramente algunos de sus conflictos básicos e interpretarlos.
Lita fué traída al análisis poco antes de cumplir 5 años.
Sufría de un grave hipotiroidismo y por su nivel intelectual y motilidad parecía una niña de 2 años. Caminaba mal, era incapaz de sentarse sola y casi no hablaba. Se le caía constantemente la baba y el moco. Era totalmente indiferente a los juguetes y no jugaba con nada.
Entre sus antecedentes se halla el no haber sido deseada por sus padres. Al deseo de los padres de no tener hijos se agregó el rechazo y disgusto de la madre cuando nació la nena chiquita en lugar del varón grande y fuerte que había fantaseado a medida que