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Si este trabajo se titula “Un caso de tartamudez”, no es porque el trastorno del lenguaje fuera el único síntoma, o el más grave desde el punto de vista analítico, sino porque, en el curso del tratamiento, me interesó especialmente este aspecto.
Por eso describiré el caso desde este punto de vista, aunque, como se verá, se trataba de una grave perturbación de toda la personalidad. Tampoco intento considerar este síntoma de un modo exhaustivo, eso sería una tarea demasiado grande. Limitaré el material, esencialmente, a un intento de ilustrar la naturaleza de los conflictos y fantasías inconscientes, las ansiedades y los temores vinculados con la tartamudez, tal como se revelaron en el análisis, porque pienso que de otro modo no agotaríamos el tema. He elegido este aspecto del caso, porque el niño poseía una vida de fantasía especialmente rica y accesible.
Ignoro si estudiar el tipo de su tartamudez tiene importancia o no. En mi paciente consistía en una repetición ya sea de sílabas, palabras aisladas o grupos de palabras — nunca de consonantes solamente. Posiblemente este carácter dependió de la gravedad de los síntomas, ya que las palabras completas están más cerca del lenguaje normal que las consonantes.
Jimmy tenía 6 años y 10 meses cuando inició su tratamiento. Vivía con sus padres y concurría a una escuela primaria de la localidad. Tenía una hermanita, llamada Betty, dos años y medio menor que él.
Su padre era inglés, de origen francés; su trabajo lo obligaba a menudo a salir de noche. Había sido un hombre con disposición a la vagancia que cambió de empleo muchas veces, y era tal