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16. VI. — Es interesante que de las vivencias precoces, al contrario de las posteriores, se conservan todas las reacciones dispares y naturalmente también las antagónicas. Esto sustituye a la decisión que se habría operado más adelante. Explicación: debilidad de síntesis, conservación del carácter de los procesos primarios.
12. VII. — En lugar de la envidia fálica, identificación con el clitoris, la mejor expresión de la menorvalía, fuente de todas las inhibiciones. Además, en el caso X, negación del descubrimiento de que tampoco las demás mujeres tienen pene.
Tener y ser en el niño. Al niño le gusta expresar la relación objetal mediante la identificación: yo soy el objeto. El tener es ulterior y vuelve a reducirse al ser una vez perdido el objeto. Modelo: el pecho de la madre. El pecho es una parte de mí, yo soy el pecho. Más tarde tan sólo: yo lo tengo, es decir, yo no lo soy.
12. VII. — En el neurótico nos encontramos como en un paisaje prehistórico, por ejemplo, en el jurásico. Aun retozan los grandes saurios y las briznas de hierba son altas como palmeras (?).
20. VII. — La incorporación de restos hereditarios al ello viene a modificar en cierta manera nuestra concepción del mismo.
20. VII. — Vale la pena incluir en el Moisés que el individuo sucumbe por sus conflictos internos, que la especie sucumbe en la lucha con un mundo exterior al que ya no está adaptada.
3. VIII. — El sentimiento de culpabilidad también se origina por amor insatisfecho. Igual que el odio. En efecto: con este material hemos tenido que hacer de todo: como las naciones autárquicas con sus productos Ersatz.
3. VIII. — La causa última de todas las inhibiciones intelectuales y del trabajo parece ser la inhibición del onanismo infantil. Pero quizá esto tenga