You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
El 25 de diciembre falleció en Berlín el doctor Karl Abraham, presidente del grupo berlinés por él fundado y actual presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional. No contando aún 50 años, sucumbió a un padecimiento interno contra el cual su recio organismo ya venía luchando desde la primavera de 1925. En el último congreso de Homburg von der Höhe, parecía curado, para alegría de todos nosotros, pero una recaída nos deparó esta amarga defraudación.
Con este hombre
integer vitae scelerisque purus
perdemos a una de las más sólidas promesas de nuestra joven y aun tan combatida ciencia. Quizá se pierda también un trozo irreparable de su futuro. Conquistó un lugar tan destacado entre todos los que me siguieron por los umbríos caminos de la labor psicoanalítica, que sólo podría pronunciarse, junto al suyo, un único nombre más. La confianza de colaboradores y discípulos, que gozó en medida ilimitada, probablemente le habría llevado a la dirección del movimiento, y con seguridad habría sido un guía ejemplar hacia la investigación de la verdad, tan impertérrito ante la alabanza y la censura de las multitudes como ante el brillo seductor de sus propias creaciones imaginativas.
Escribo estas líneas para los amigos y colegas que conocieron y apreciaron a Abraham como yo lo hice; para aquellos que sin duda comprenderán cuánto representa para mí la pérdida del amigo menor en tantos años; para los que me disculparán si no persisto en intentar decir lo difícilmente decible. En esta nuestra revista será otro quien emprenda la descripción de la personalidad científica de Abraham y la apreciación de sus trabajos2.
Traducido del alemán por Ludovico Rosenthal.