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En su Autobiografía Freud abarca toda su temprana infancia con una sola frase: “Nací el 6 de mayo de 1856, en Freiberg, Moravia, pueblo situado en el país que actualmente se conoce por el nombre de Checoeslovaquia… Llegué a Viena a la edad de cuatro años.” No obstante, hace alusión a esta primera fase de su vida en varios de sus escritos. Reunidas y metódicamente ordenadas, estas alusiones nos permiten llevar a cabo, inesperadamente, una reconstrucción coherente de los primeros tres años de su vida Cuando, a los cuarenta y dos años, Freud empezó a interesarse por los recuerdos de su infancia, no quedó satisfecho con el contenido manifiesto de los mismos. Los analizó e incluso llegó a publicar algunos de los resultados obtenidos. Aunque su intención no fué la de escribir el psicoanálisis de su infancia, y utiliza el material en varios contextos y con diversos propósitos —ya como ejemplo de un determinado mecanismo, ya como punto de partida para una discusión general, pero siempre de una manera casual y con cierta reserva— nos encontramos, sin embargo, conque es posible discernir las líneas generales de su desarrollo infantil y los rasgos esenciales de su personalidad en esa época.
Opinan los autores que estas aportaciones a la Autobiografía de Freud. más que seguir dispersas en las páginas de los numerosos volúmenes alemanes —ni siquiera ha sido traducido aún todo el material1—, merecen ser reunidas de forma que constituyan un todo coherente. Estos fragmentos autobiográficos le sugieren al psicoanalista dos distintas clases de elaboración En primer lugar, implicaciones por definición. Si Freud habla, por ejemplo, de la rivalidad con su padre, en la situación edípica, consideramos como implícitos los deseos sexuales hacia su madre, puesto que de acuerdo con la definición de este término dada por el propio Freud, constituyen uno de los factores determinantes de la rivalidad edípica. Y ya que Freud esperaba