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En 1917 Freud expresaba que el psicoanálisis tendía a entrar de lleno en un prejuicio afectivo, y posteriormente, con sus estudios, hirió la autoestima de todas las personas, analistas o no, al afirmar que el yo no es el dueño absoluto de sus actos, ni mucho menos. Esto sólo es comparable con otras dos graves ofensas narcisísticas, la que hizo Copérnico cuando declaró que la tierra no era el centro del Universo y la que hizo Darwin al demostrar que el hombre es sólo otro animal. El psicoanálisis ha hecho posible pasar por la herida y lograr un punto de vista científico e imparcial; sus métodos científicos son semejantes a los de las otras ciencias y su campo, ahora amplísimo, puede comprender las leyes de la función mental y llegar, por el conocimiento de sus mecanismos, hasta la historia lejana del mundo y aunque su teoría pueda ser sustituida o modificada, la visión nueva que hoy nos da, es considerablemente apreciable.
El principio de la comprensión de los múltiples problemas cotidianos, basándose en las ciencias naturales, sólo lo pudo establecer el psicoanálisis. La psicología fué