You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Brill se refiere en este discurso, pronunciado el 6 de mayo de 1931, a las aportaciones hechas por Freud a la psiquiatría, diciendo que su intelecto gigantesco sólo podía concebir lo anormal como una exageración o deformación de lo normal. Borró la línea de demarcación entre lo anormal y lo normal, probándonos que la ciencia de la psiquiatría no se refiere meramente a una descripción de estados particulares de la mente.
Para comprender al paciente, su vida debe ser estudiada desde el comienzo de su existencia, tratando de interpretarse todos los aspectos y expresiones de su personalidad. Esto sólo es posible a través, no solamente del estudio de su personalidad total, sino también de su evolución, de su sexualidad infantil y adulta, de su presente y de su pasado. La psiquiatría, en el sentido freudiano, es una manifestación de la continuidad psíquica. Freud descubrió la mente y la despojó de sus misterios. El psicótico, el hombre primitivo y el llamado hombre normal, en sus sueños hablan todos un mismo lenguaje.
L. G. de Álvarez de Toledo.