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Reproduce el autor la hipótesis de Freud respecto al significado del dominio del fuego por el hombre 1.
“Material psicoanalítico y leyendas, permiten suponer que el impulso del hombre primitivo de extinguir el fuego con su orina, obedecía a la satisfacción de un placer infantil; el fuego «ascendiendo como lenguas», de evidente contenido fálico, y su extinción por un chorro de orina, representan un acto sexual con un hombre, goce de la potencia masculina en rivalidad homosexual. Al renunciar a ese placer, el hombre que respetó el fuego, pudo llevarlo y someterlo: dominio de la llama por el dominio de las propias pasiones, como recompensa a la renuncia instintiva.”
Esta hipótesis ha sido discutida, especialmente por A. Schaeffer 2, entre otros argumentos, en base a la carencia de datos históricos, que ilustren sobre esa etapa primitiva del hombre; sin embargo Erlenmeyer cita hechos históricos que parecen confirmarla.
En el Jasa, código de los mongoles creado por Gengis Khan, entre las catorce ofensas cuyo castigo era la muerte, junto al adulterio, sodomía, robo y asesinato figura: “orinar en el agua o sobre cenizas”.
Hammer-Purgstal3 al comentar el Josa compara la prohibición de los mongoles con la de los pitagóricos, quienes “no debían orinar dando la cara al sol”.
Estos ejemplos confirmarían las ideas freudianas, ya que las relaciones del hombre primitivo con el fuego, las cenizas que lo albergan, o con el sol, parecían estar sometidas a las mismas tensiones que Freud expone en su hipótesis, haciéndose evidente la importancia y el significado de la renunciación a la satisfacción de ese instinto en servicio de la cultura y el progreso.
G. Amici di San Leo.