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Durante el tratamiento psicoanalítico de niños enuréticos he encontrado algunos mecanismos y contenidos determinantes de este síntoma, y los expondré aquí, apoyándome además en las investigaciones psicoanalíticas de Freud, Abraham, Deutsch, Spurgeon English y en especial de Melanie Klein.
Para Freud la enuresis es un sustitutivo de la masturbación. Piensa que en el enurético la excitación sexual termina en una pérdida involuntaria de orina y la relaciona con la masturbación1.
Posteriormente las investigaciones de Abraham, Deutsch y Klein han llevado a comprender otros significados de esta perturbación.
Abraham, en su artículo The Narcissistic Evaluation of Excretory Processes2, sostiene que “las funciones y productos del intestino y la vejiga se utilizan como vehículo de impulsos hostiles”. La enuresis sería entonces un intento de descarga de impulsos hostiles.
Melanie Klein3 siguió esta línea de investigación de Abraham, y durante el tratamiento psicoanalítico de niños vió confirmarse esta afirmación, encontrando además una íntima ligazón entre el sadismo oral y el sadismo uretral. Para ella la enuresis es tanto un acto positivo de dar como uno sádico de atacar. Los niños de ambos sexos consideran la orina en su aspecto positivo como un equivalente de la leche de su madre, ya que en su inconsciente equiparan todas las substancias corporales. Pero luego el odio que sienten hacia el cuerpo de la madre y sus productos, por haberlos frustrado, hace surgir en ellos fantasías con las que dañan y destruyen su pecho con la orina. Son frecuentes en los niños enuréticos las fantasías de destrucción por inundación, ahogamiento, mojaduras, quemaduras, envenenamiento, mediante enormes cantidades de orina; son una reacción sádica contra el hecho de haber sido