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Dos enfermos con la fantasía de “castración intrauterina”: para que nazca una niña es necesario meter un varón dentro del vientre de la madre o que sea comido por ella; en el vientre de la madre se le priva de pene y luego renace como niña.
La angustia de ser comido por la madre se encuentra con más frecuencia y es más primitiva que la de ser comido por el padre. La mayoría de las veces está unida a la angustia de castración, siendo la de ser comido una deformación regresiva de aquélla. Freud llamó a la fantasía de retorno al vientre materno “la fantasía de incesto de los inhibidos”; del mismo modo el temor a ser comido corresponde al miedo inhibido de la castración.
Existe un abundante material folklórico, como son todos los cuentos de madres —viejas o brujas— que comen a los niños. También giran alrededor del mismo tema los mitos de sufrir castigos o la castración, y cuyas acciones transcurren en cuevas u otros símbolos maternos (infierno).
(Una fantasía de tipo contrario es la del paraíso que representa una expresión regresiva oral de un deseo de tipo femenino de recibir el pene del padre y su contenido. En esta fantasía el pene del padre es un sustituto del pecho materno que ha sido prohibido por motivos edípicos).
Garma