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Comienza el autor pasando concienzuda revista a la literatura psicoanalítica sobre la paranoia, citando los trabajos de Freud, Hitschman, Ferenczi, Nunberg, Stärke, van Ophuijsen y Abraham.
A continuación expone el caso clínico de una mujer de 37 años. Su enfermedad debió comenzar en los años de pubertad. Según sus afirmaciones, por entonces envió una Biblia al jefe del Estado, por lo que intervino la policía. Después sufrió estados neurasténicos y, a continuación, pasó por una época en la que se creía observada por su madre, la que la vigilaba para evitar que tuviese relaciones genitales.
En el estado actual de su enfermedad tiene ideas de sentirse perseguida por voces, principalmente masculinas, que le acusan de ser sucia y de ensuciar objetos con sus excrementos. En ellas interviene también un perseguidor, llamado “novio”. Éste sigue continuamente a la enferma. Las voces le hablan de él, denominándolo “el trasero”, y alabando su belleza, tamaño y fortaleza.
Psicoanalíticamente se puede interpretar el envío de la Biblia a un hombre importante como una tentativa heterosexual, pero realizada en forma de transacción con los mandatos del superyo. Tal vez la intervención de la policía tuvo como consecuencia un rechazo mayor de la heterosexualidad y un sometimiento homosexual a la madre. En su delirio consigue avanzar hasta el objeto heterosexual, lo que no ocurre en la conducta real. Es algo parecido a lo que Freud ha señalado en el neurótico, que en la fantasía es capaz del progreso del objeto incestuoso a la exogamia.
También este caso demuestra el origen de la idea de persecución en un rechazo de la homosexualidad, a pesar de que en la evolución ulterior del delirio sólo intervienen figuras masculinas. En cuanto a la satisfacción sexual directa podría hallarse en las exploraciones médicas, genitales y anales, a las que la enferma se sometía con frecuencia.
El “novio” como “trasero” parece representar una proyección al exterior de esa región corporal de la enferma. Es dec