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Si bien la despersonalización puede considerarse como un síntoma, también es un mecanismo defensivo contra la angustia. Originariamente pensé que la despersonalización se producía como resultado de un superyo ajeno a la estructura sexual del organismo. Ahora me inclino a considerar la erotización del pensamiento que se produce en tales casos, como el primer paso defensivo contra la angustia, la que, a su vez, facilita la despersonalización. La despersonalización puede llegar a ser muy aguda, como resultado de la angustia provocada por amenazas. La despersonalización no desplaza a la angustia, simplemente la moviliza y la secuestra. Se cita un ejemplo en el que la sensación de despersonalización tiene lugar en un sueño como consecuencia de la angustia. Es difícil concebir una disociación en la estructura del superyo o del yo, sin que esta disociación se extienda del uno al otro. En la despersonalización, los trastornos orgánicos aparecen como canalizados verticalmente. La inmovilización de la angustia y la despersonalización guardan similitud con la desaparición de la angustia observada en ciertas operaciones quirúrgicas que interrumpen el camino desde el centro cerebral hacia la corteza. Esto es especialmente notable en los pacientes afectados de carcinoma, que sufren una angustia manifiesta en la muerte inminente, y en los tóxicos.
Mediante la angustia provocada por una amenaza hecha por el superyo o por las demandas instintivas podemos estar en camino de descubrir la localización anatómica de las categorías de personalidad descritas por Freud y, finalmente, hasta reducir la angustia producida por conflictos dentro del aparato psíquico, por medio de interrupciones físicas, quirúrgicas, farmacológicas y hasta por irradiaciones.