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Entre las diversas clases de constelaciones familiares aptas para influir sobre el complejo fraternal, existe el caso del niño que, habiendo tenido que perder su propia posición de hijo menor en favor de un recién llegado, la obtiene de nuevo, algún tiempo después, por la muerte del hermanito.
Esta situación ha sido examinada a la luz de un caso particular. En dicho caso, el conflicto provocado en la infancia por el deseo de ocupar la posición de Benjamín dentro de la familia, y el sentimiento de culpa debido a pesar de todo que este deseo debe pagarse con la muerte del querido hermanito, aparece en la vida adulta como una forma especial de inadaptación a la vida social. Se manifiesta en que el paciente trata constantemente de atraer la benevolencia de las personas que lo rodean. Sin embargo, se siente disgustado por esa benevolencia y tiene sueños diurnos en los que se imagina a sí mismo como un paria, solo, abandonado y despreciado.
Numerosos recuerdos encubridores (Deckerinnerugen) y algunas asociaciones aparentemente absurdas obtenidas durante un narco-análisis antes de iniciarse el tratamiento psicoanalítico hicieron posible reconstruir y traer a la memoria del paciente, que la había olvidado por completo, la historia del nacimiento y la muerte del hermanito.
A este caso tengo que agregar otro, en que la interrupción de un complicado ceremonial obsesivo provocaba ataques de angustia aguda y la espera delirante de una visión telepática de la muerte del hermano menor, con lo cual revelaba su verdadera significación: garantizar al paciente la superioridad con respecto al hermano menor, que había usurpado su posición privilegiada en el seno de la familia.