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En un caso de úlcera duodenal, la sumisión infantil a una madre que lo excitaba y frustraba al mismo tiempo, obligó al paciente a hacer una regresión oral, con el fin de reprimir sus tendencias incestuosas. En el curso del tratamiento psicoanalítico, los sueños y los actos sintomáticos del sujeto demostraron cómo, debido a la regresión oral, la madre tenía en él la acción de un alimento indigerible del que no podía desembarazarse el enfermo. A causa de su situación psicológica este último trataba de compensar la falta de gratificación genital mediante la ingestión de alimentos, pero su necesidad de aceptar las frustraciones maternas le hacía elegir aquellas comidas que le hacían daño. De este modo, llegó a padecer trastornos gastrointestinales.
La úlcera apareció cuando el paciente contrajo matrimonio y tenía el significado de 1) una herida de separación de su madre; 2) la agresión de esta última contra el sujeto, porque éste se había unido a otra mujer; 3) castración, la cual, debido a la regresión oral, tenía aspectos digestivos, en lugar de genitales.
La úlcera empeoró considerablemente cuando la esposa del paciente tuvo un aborto; éste significaba un fracaso en la genitalidad conyugal. El sujeto fué, entonces, a vivir con su madre y dejó que ésta lo alimentara con leche y sopas, que tenían el significado de una vuelta a la primera infancia y el ser admitido al pecho materno., El paciente no podía comer carne, porque este tipo de alimento simbolizaba los objetos genitales.
En el curso del tratamiento, y con la ayuda de la transferencia al psicoanalista, la imagen psíquica introyectada de la madre comenzó a perder su aspecto de alimento malo e, inesperadamente, a tomar el carácter de un alimento bueno, lo que impulsó al sujeto hacia la felicidad conyugal.