You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
En este trabajo se intenta explicar cómo pensadores de renombre que dedicaron su vida al pensamiento racional en la ciencia, la política y la literatura, renuncian súbitamente a una vida de lucha, para volver a una fe, sea ésta religiosa, mística o política.
El trabajo se refiere primeramente al uso del discurso, considerándolo como una defensa contra el instinto, en el grupo social llamado “de los intelectuales”. El más importante contenido del ello, contra el que se dirige esta defensa, es la fijación oral, no verbal, pre-edípica a la madre. Todos los “pensadores” tratan de negar esta mística unión, llena de afecto, con el acto de pensar. Los conceptos, las abstracciones y las palabras, constituyen otros tantos senos susceptibles de ser succionados amorosa y vorazmente.
Cuando el pensamiento fracasa en sus propósitos, cuando el sujeto envejece, o hay una pérdida de objeto, o la muerte (la última separación) está próxima, frecuentemente tiene lugar la conversión a la fe.
Se expusieron algunos casos de sujetos de la industria cinematográfica, y con detalle el de un intelectual bien conocido. Este último se convirtió al catolicismo.
En el intelectual, la búsqueda de la verdad es una búsqueda de satisfacción instintiva, pero también un intento de mejorar la sociedad, llevada a cabo por un Yo maduro. No obstante, el afecto desplegado en esta búsqueda de la verdad puede deformar hasta tal punto el pensamiento racional, que lleve a una búsqueda inconsciente de lo “absoluto” o de una fe.
El individuo resuelve entonces su conflicto, sumergiendo sus instintos y su Yo en el Yo y los instintos de una autoridad omnisapiente. El compromiso más común en los intelectuales es un tipo de pensamiento racional con una respuesta emocional irracional hacia ese pensamiento. Esto puede explicarse como un cuerpo extraño emocional en el intelectual. También se explican fenómenos tales como la dificultad para discutir sucesos políticos o sociológicos sin recurrir a los vituperios.
Se hacen alguna