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Cada vez se usa más el término “psicodinamia”, aunque no exista una definición precisa. Freud propuso sucesivamente tres sistemas psicodinámicos. Uno que está basado en el destino de las emociones, otro basado en las vicisitudes de los instintos, y, finalmente, un tercero, que descansa sobre la estructura de la personalidad,
El autor distingue dos formas de funcionamiento de afectos.
La emoción aislada o alucinada, que debe ser proyectada sin modificación sobre las circunstancias que prevalecen en el tiempo, y que, por esta razón, siempre se presenta con carácter repetitivo. Es como una bombilla eléctrica que da la misma luz, cada vez que se cierra el circuito eléctrico.
La emoción asimilada que es susceptible de modificarse porque entra inmediatamente en nuestro rango de categorías. Siempre que se cierra el circuito, es como si pasara por éste una corriente que iluminara un millar de detalles del pasado, permitiéndonos escoger los más útiles a nuestra adaptación presente.
Al intentar construir un sistema psicodinámico susceptible de ser expresado en una terminología similar a la utilizada en las otras ciencias energéticas, debe tomarse como base esta diferencia funcional.