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Las clásicas fórmulas de Freud sobre la finalidad de la teoría psicoanalítica —en Más allá del principio del placer y en El Yo y el Ello— están limitadas al individuo y no consideran la relación de éste con los objetos. Es ésta una limitación auto-impuesta y debida a la elección, como base para las teorías psicológicas, da las experiencias clínicas con la neurosis obsesiva y la melancolía, enfermedades caracterizadas por una pérdida más o menos completa de los objetos. Por otra parte, nuestra técnica fué inventada y desarrollada trabajando con histerias, trastornos sexuales, neurosis de carácter, esto es, con enfermedades cuyas relaciones objetales son de fundamental importancia. Así pues, nuestra teoría y nuestra técnica tienen diferentes orígenes y, en consecuencia, también un sesgo diferente. Las consecuencias y complicaciones causadas por este doble origen son discutidas en una argumentación en favor de una teoría que desarrolle las relaciones de objeto, comparable a nuestra teoría actual de las gratificaciones instintivas, esto es, de la teoría de la libido, pero independiente de la misma.