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Primitivamente, psicoanalistas y fenomenologistas (Husserl) consideraban la consciencia desde ángulos muy diferentes. Heidegger y Sartre, sin embargo, penetraron considerablemente en el campo psicoanalítico de la experiencia. Básicamente sus afirmaciones suponían que el psicoanálisis partía de una falsa concepción del hombre. Las afirmaciones de Freud en relación con la conciencia, revelaban, sin embargo, una notable visión fenomenológica y llegaban muy cerca a algunas de las ideas de Husserl. Freud estaba obligado por sus descubrimientos a señalar el aspecto “accidentalmente subjetivo” de la consciencia, pero admitía la validez del punto de vista de Kant. El objetivo de Kant era investigar la posibilidad de funciones de conocimiento a priori, lo que explicaría el aspecto “necesariamente objetivo” de la consciencia. Merced a su método fenomenológico, Husserl trató de hacer lo mismo en una forma más irrefutable. Heidegger y Sartre, pretendiendo emplear el mismo método que Husserl, extendieron estas investigaciones a la totalidad de la existencia humana. Sin embargo, por penetrante que parezca la visión interna de estos autores, no cabe duda que muchas de sus conclusiones no se basan en la sola experiencia fenomenológica; están, por el contrario, determinadas por prejuicios inconscientes. Al conducirse así, estos fenomenologistas confirman el ligero escepticismo con que el psicoanálisis mira a la consciencia, aun cuando no lo admitan en su doctrina,