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En este breve trabajo trataré de mostrar el resultado obtenido en el transcurso de una sesión analítica como consecuencia de una actitud determinada, conscientemente adoptada. Tratábase de un analizado de personalidad ciclotímica, fuertemente psicopática, por consiguiente con rasgos de carácter intensamente oral y actividades perversas polimorfas.
Después de un largo período de análisis en el que logró una regular recuperación, su resistencia a una mayor progresión se evidenció centralizándose en la imposibilidad de revivir afectivamente, en la transferencia, sus intensos sentimientos de hostilidad hacia la madre, por temor a su destrucción. Estos sentimientos que, evidentemente, se reforzaron en la situación transferencial debido a las frustraciones de sus deseos eróticos orales claramente manifestados, se intensificaron aún más por percibir el enfermo la posibilidad de una próxima terminación o interrupción del análisis. Todas las interpretaciones en este sentido, tanto en sus vivencias actuales como pasadas, y en relación con la situación transferencial se reprimían mediante una intensa formación reactiva de aprecio, docilidad y obsecuencia, aun ante las frustraciones más evidentes e intensas.
Comprobé que cuando el paciente estaba en la posición clásica en la camilla, sus fantasías eróticas surgían sin dificultad; no así las de carácter agresivo. Apenas asomaba a su conciencia una crítica o una protesta hacia mí, trataba de mirarme, como controlando no solamente mi reacción, sino también los efectos posibles de su hostilidad. Esto me orientó en el sentido de hacer cambiar la actitud clásica por la posición frente a frente. El cambio de posición reveló al enfermo una fuerte angustia relacionada con el hecho de mirarme o ser mirado, sin que sus asociaciones ni las interpretaciones al respecto modificaran la situación. Por lo contrario, se acentuaba notablemente su actitud de sumisión. Por supuesto, tuvimos que volver a la posición clásica. En los últimos tiempos, y