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Este trabajo relata diversos aspectos de la relación médico-paciente llevados a cabo durante la psicoterapia individual e intensiva en 11 pacientes psicóticos internados en el Boston State Hospital. Contiene una exposición sobre los motivos conscientes e inconscientes que llevaron a los terapeutas a elegir a un paciente determinado para realizar
la psicoterapia, y la influencia que las actitudes del terapeuta adquieren en el paciente psicótico. Estas reacciones influyeron en el curso del tratamiento y, en varios de los casos que exponen los autores, determinaron el abandono del tratamiento por parte del médico.
Los motivos y actitudes de los terapeutas fueron aclarados por medio del psicoanálisis de éstos y por examen de las respuestas en la situación terapéutica. Como conclusión declaran que es necesario un examen de las actitudes y sentimientos del terapeuta cuando se intenta psicoanalizar a un psicótico.
Al final de este artículo hay agregado un comentario de John N. Rosen. Éste felicita a los autores por la valentía con que exponen sus problemas contratransferenciales, destacando la actitud de los autores al enfrentarse con estos problemas. Rosen sostiene que cuando se analiza a un psicótico hay que participar en una forma intensiva en sus problemas, que a medida que se va estrechando el vínculo entre el médico y su paciente, aquél se encuentra expuesto a sus propios conflictos contratransferenciales. De allí que exista el peligro de que el enfermo se transforme en el “espejo” en el que se reflejan los propios conflictos del médico, y esto puede determinar una huida al percibir todo lo que de común se tiene con el esquizofrénico. De allí que surjan en el médico actitudes de defensa que hacen que niegue que él tenga tales conflictos similares al enfermo o que no llegue a percibirlos en él, atribuyendo entonces la etiología de la enfermedad a causas orgánicas.
El análisis personal del médico adquiere gran importancia, pero, según Rosen, no alcanza a protegerlo de l