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El autor establece la diferencia entre la homosexualidad manifiesta y la falsa homosexualidad. Esta última es para Bergler una identificación femenina inconsciente. La diferencia entre ambas la establece desde diferentes puntos de vista:
El nivel de regresión: en la perversión homosexual, la regresión es oral, mientras que en la homosexualidad espuria la fijación es fálica.
Identificación inconsciente. El homosexual se identifica con la madre preedípica en papeles activos, o con el el niño, en papeles pasivos. Pero existe otro tipo que, para encubrir la situación anterior, se identifica con el padre edípico (activo), o con la madre edípica (pasiva). En la homosexualidad espuria, hay una identificación y una fijación en el plano edípico. Existe un complejo invertido y la identificación se efectúa con la madre edípica, lo que da un individuo afeminado (pasivo-femenino). Pero existe además otro tipo que trata de encubrir esta situación básica, haciendo identificaciones que lo presentan como un hipersexual.
El yo: El homosexual acepta conscientemente su homosexualidad, con o sin culpa, mientras que el homosexual espurio la rechaza, conscientemente y se autocastiga por sus tendencias homosexuales. Además, el homosexual reacciona con el mecanismo de oralidad y fuertes sentimientos de irrealidad e inseguridad.
Relación objetad: El homosexual rechaza las mujeres, mientras el espurio las busca y se nos presenta como individuo sexualmente débil o como un hipersexual. En la mayoría de los casos alternan períodos de hiperpotencia e impotencia.
Narcisismo: La sobrecompensación narcisística del homosexual es megalomaníaca, mientras que la del espurio es histérica.
Tratamiento: Los homosexuales no lo buscan, y cuando lo buscan su pronóstico está condicionado, según el autor, por sus ocho pre-requisitos. El homosexual espurio senos presenta por trastornos de la potencia sexual y en general tiene buen pronóstico.
Oscar A. Contreras