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El autor discute en este trabajo la orientación térmica como forma de percepción y como prototipo genético y psicológico de la proyección. Así nos dice que la orientación termica es el prototipo de intercambio de catexis entre el yo y los objetos, y por este camino las variaciones cualitativas de los objetos son expresión de la movilización de lo que Bak denomina fluido intercambiable (flowing over) de uno a otro. Una forma especial de pensamiento está asociada con esta orientación térmica, tiene como caracteristica el fluir intercambiándose, y desempeña un importante papel en la génesis de la identificación.
El autor dice que en la esquizofrenia, durante la regresión a los tempranos estadios del yo, encontramos estas formas de orientación y pensamiento. El esquizofrénico fluiría sobre el medio ambiente intercambiándose con el grupo. Otra forma aún más regresiva de identificación sería la que se hace con el universo, que se suele ver en los éxtasis religiosos y en el coma insulínico. Presenta casos de psicóticos a consecuencia de pérdidas de objetos amados en los que se desarrollaba una esquizofrenia con ideas delirantes, cuyo contenido era el enfriamiento de la amistad y el tratar de recuperar a sus amigos por medio de sensaciones térmicas de calor en el esquema corporal. La identificación con el universo se ve en una parafrenia con ideas megalomaníacas de dar y recibir calor del mundo exterior.
El autor relaciona la orientación térmica y el fluir intercambiándose con las situaciones más tempranas que se producen a posteriori del nacimiento, en la siguiente forma: El feto tiene una temperatura mayor que la madre al nacer. Cuando nace la situación es catastrófica, corre así el peligro de helarse y es termolábil, ya que la propia temperatura depende del medio ambiente; entonces tiende a sumergirse en él. Estas diferencias térmicas son vividas displacenteramente, pudiéndose esbozar el siguiente paralelismo: temperatura del cuerpo-identificación mundo externo = narcisism