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Se citan tres casos de enfermos paranoides y se expone el material onírico. Un fragmento de un sueño del primer enfermo se refiere a un ataque realizado contra él; además dicho sujeto percibe en el sueño cómo le tiran algo a la espalda, sin que, al darse vuelta, pueda ver quién es el autor del acto. Inicia la labor de interpretación y el enfermo comunica la asociación de creer que se condujo de un modo femenino frente al ataque del sueño. También piensa que lo que le arrojaron fué un trozo de excremento. En cuanto a los restos diurnos oníricos giran alrededor de un temor de haberse comportado poco discretamente en una reunión social; a consecuencia de ello piensa que la gente allí reunida le ha debido criticar y ‘ensuciar’ a ‘espaldas suyas’. Es decir, tuvo un tipo de vivencias psíquicas que corresponden perfectamente a lo que aparece expresado de un modo concreto en el sueño.
El segundo caso es el de un enfermo misántropo, con algunas ideas de grandeza. Tuvo un sueño con el contenido de verse rodeado de perros que se apretaban contra éI y le molestaban con juegos y caricias; por ello sacó un revólver, disparó y mató a varios de ellos. Las asociaciones le llevaron a referir historietas de lobos que su padre le narraba frecuentemente. Con los perros asoció también una serie de hombres y mujeres que le molestaban al ocuparse de él (al apretarse contra él). Una tercera ocurrencia se refirió a la forma de su deposición. La interpretación total del sueño puso a descubierto que tenía como contenido latente el tema de la deposición excrementicia. Con ello se hizo entonces comprensible el sentido de los elementos oníricos de ‘aprieto’ y de ‘disparar