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Comienza el autor refiriéndose a la íntima amistad que existió entre Ferenczi y Freud. Piensa que después de Freud nadie contribuyó tanto como él al psicoanálisis. Llama la atención sobre lo poco comprendida que fué su obra, y cómo muchas de sus ideas fueron re-descubiertas posteriormente y atribuidas a sus segundos descubridores. A su alrededor existió una intensa ambivalencia; así por ejemplo, fué el creador de la Asociación Psicoanalítica Internacional, pero su presidente sólo por algunos meses; murió casi aislado. El mismo se llamaba “l'enfant terrible” del psicoanálisis. Mientras que Freud y Abraham eran personalidades maduras, Ferenczi fué siempre un niño; esto explica su originalidad y falta de respeto por lo tradicional. Dice el autor: “siendo él un niño, era